LA OPOSICIÓN SIN RIVALES
Así vendí la oposición más desconocida del p*to mundo con una campaña “misteriosa” que disparó el CTR hasta el 5%.
Hace unos meses me contactó The Globe, una academia top de Granada especializada en preparación de oposiciones.
Y entre su catálogo llevaban ya tiempo formando en una de esas oposiciones raras. Las de cuerpos informáticos. O dicho en cristiano, cómo convertirte en informático del Estado.
No hay producto más frío, más árido y más aséptico que una oposición.
Cero épica. Cero deseo.
Y eso me pone cachondo.
Además lo estaban vendiendo de la forma más pasiva y previsible del planeta.
Modelo de suscripción mensual y a esperar.
¿A esperar el qué?
Pues a que San Google, en su infinita misericordia, tuviera a bien mandarles algo de tráfico a una landing de ventas clavadita a la de cualquier otra academia de oposiciones. Con su formulario de toda la vida. Lo esperable. Lo que hace absolutamente todo el mundo.
En la primera reunión me comentaron que estaban pensando en lanzar un webinar y ver qué pasa.
Les propuse montar un embudo VSL en Evergreen. Y, sobre todo, les propuse algo mucho más incómodo. Dejar de vender esto como lo que era, y empezar a venderlo como lo que podía llegar a ser.
Me senté con Pablo Arellano, el preparador número uno de estas oposiciones en toda España. Y no fue un cafelito de media hora. Fueron más de cuatro horas de conversación, de darle vueltas, de «espera, espera, repíteme eso último».
Porque cuando me meto en un proyecto uno de mis «innegociables» es preguntar mucho. Durante horas.
Solo así es como encuentro oro.
Y lo encontré. Tres pepitas.
1# No la conoce ni el Tato.
Todo el mundo ha oído hablar de las oposiciones de siempre. Pero, ¿las de cuerpos informáticos? Ni dios. Y donde los demás veían un problema («si no la conocen, no la buscan»), yo empecé a ver una mina sin explotar.
2# No tienes rival.
El preparador aseguraba que el ratio es de uno a uno. Prácticamente hay una plaza por cada persona que se presenta. No compites contra diez mil desgraciados por una silla.
3# Apruebas con un tres.
Con un tres. Un aprobado que en cualquier otro examen sería un suspenso, aquí te abre la puerta a un puesto fijo como funcionario.
Cogí las tres, las metí en la coctelera y comencé a agitar.
Así que hice lo que mejor sé hacer. Buscar una buena idea.
Podría haberme quedado en la promesa obvia (que ya era bastante potente): «Descubre las oposiciones a cuerpos informáticos.» Soltar los cuatro beneficios de rigor y pa lante.
Pero le di un par de vueltas y enseguida apareció el concepto creativo.
La Oposición Sin Rivales.
Existe una oposición desconocida, en la que apruebas con un tres, y en la que todo el que se presenta consigue plaza a la primera.
No fui a buscar clientes. Los fabriqué.
Google Ads hace una cosa muy concreta: cosecha. Recoge a la gente que ya está buscando algo. El problema es que a esta oposición no la buscaba ni Dios.
Así que no me quedé a cosechar. Me fui a sembrar.
En lugar de ir a por los cuatro gatos que ya conocían la oposición (la demanda latente), fui a por algo muchísimo más grande: la demanda reprimida.
Toda esa peña que quiere opositar, que sueña con una plaza fija, con teletrabajo, con dejar de currar los findes… pero que no tiene ni idea de que esta oportunidad existe.
A esa gente no le vendes. Le descubres algo. Y el arma para hacerlo fue la curiosidad.
Los anuncios ni siquiera decían de qué oposición hablábamos.
Vendíamos el misterio. Una oposición secreta, desconocida, donde apruebas con un tres y todos los años sobran plazas. Y el nombre, la categoría, el «qué es esto»… no se desvelaba hasta el segundo 30 o 40 del vídeo de ventas.
Ganó el anuncio menos creativo.
Produje varios anuncios. Unos más creativos, otros más sobrios.
El más creativo era una analogía: el juego de las sillas.
Pablo a cámara: «Así son la mayoría de oposiciones en España. Miles de candidatos para una sola plaza.» Y de fondo, alumnos dando vueltas alrededor de una única silla, empujándose y peleándose por sentarse. La metáfora perfecta de lo que es opositar en este país.
Estaba bien.
Pero no ganó.
Ganó el más simple.
Pablo mirando a cámara, sin atrezo, sin efectos, sin nada.
«Existe una oposición en España, prácticamente desconocida, en la que apruebas con un tres. Y hay plazas de sobra.»
Ganó porque la idea era tan potente que no necesitaba metáforas.
La creatividad estaba en el concepto, en el ángulo, en la curiosidad.
¿Y los números?
El día que dimos al botón de encender campañas explotó.
Con un pico de casi el 10% de CTR en los anuncios el día del estreno. Luego se mantuvo en un rentable 3% durante meses.
Y llamadas de venta agendadas a menos de 20€.
Un solo día llegamos a agendar 91 llamadas. A menos de 7 euros cada una.
Y lo mejor es cómo se mantuvo.
Porque una cosa es petarlo con un presupuesto de test.
Y otra muy distinta es aguantar cuando multiplicas la inversión por diez y empiezas a exprimir a la audiencia de verdad.
Así que fuimos subiendo presupuesto mes a mes, hasta invertir entre 700 y 900 euros al día.
¿Y qué pasó?
Que la cosa se estabilizó, como es lógico. El CTR se asentó en torno al 2,8%. Y el coste por llamada agendada subió de aquellos 3-4 euros de fantasía hasta los 17-20 euros.
¿Sabes dónde se estabilizó?
Por debajo del objetivo. Mes tras mes. Nuestra meta eran 30 euros por llamada agendada. Nunca la tocamos.
Un CTR que cualquier anunciante de tráfico frío firmaría con los ojos cerrados. Y llamadas de venta a una fracción de lo que cuestan en cualquier otro sector.
No fue suerte. No fue casualidad.
La moraleja.
Podíamos habernos quedado en «Descubre las oposiciones a cuerpos informáticos» y a correr. Pero yo no monto campañas del montón.
Cogí lo más árido, lo más frío, lo más «esto no hay quien lo venda», y le exprimí todo el jugo creativo.
Y fíjate en lo que pasó. Porque aquí está la única lección que quiero que te lleves de todo esto.
La creatividad no es el adorno que pones al final para que quede bonito.
La creatividad es lo que hace que la gente pare el scroll. Lo que dispara el CTR. Lo que abarata el clic, abarata la llamada y abarata la venta.
La creatividad no es un gasto. Es lo que baja el coste publicitario y mejora todas y cada una de tus métricas.
La creatividad vende. Y además abarata tus costes.
Y si tú también tienes un producto que «no hay quien lo venda»…
¿Y si te enseño a hacer esto?
Todo lo que acabas de leer (el ángulo, la curiosidad, el concepto…) no es magia. Es método. Y te lo cuento en mi curso Funnels Creativos.
Cómo encontrar la idea, cómo construir el ángulo, cómo convertir tu funnel «del montón» en algo que no te de vergüenza ajena mostrar.
¿El precio? 9 dólares.
Sí, nueve. Menos que un pack de calcetines del Primark. Solo que esto no se te agujerea a las dos semanas. Te dura para todo la vida y te puede cambiar la forma de vender forever and ever.